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Imposible copiar el fracaso castrista en Venezuela

En Venezuela se implementaron dos planes estratégicos de ataque, inspirados y financiados en la Cuba castrista; El plan de la guerrilla rural y urbana, y el de infiltrar las FFAA. Habiendo tenido relativo éxito el segundo, con el agente Chávez, se lleva a cabo la pretensión de copiar el esquema de consolidación y mantenimiento del poder que se impuso en aquella isla, donde una dictadura feroz e ineficiente ya lleva 55 años sometiendo a esa sociedad. Vamos a resumir las estrategias, sus antecedentes, y las razones por las cuales el intento de copia ha fallado y no podrá realizarse. Mi condición de Educador me impele a explicar cada elemento que forme parte del cuadro general de eventos a que hago referencia, lo que implica orígenes, factores esenciales y concomitantes, actualidad y perspectiva. Sin llegar a ser un Ensayo, es un artículo largo. No es lectura para flojos, ni para los mal habituados a la brevedad del Twiter, mucho menos para quienes necesitan que les muestren una realidad sencilla, en blanco y negro, contenida en dos opuestos fáciles de digerir y de repetir, según lo estipulaban las normas de Goebbels para adoctrinar masas. Los que prefieran la Historia adulterada y simplificada, pueden sintonizar las cadenas del régimen o calarse viejas grabaciones del Charlatán Eterno.

opinan los foristas

ANTECEDENTES: En la primera mitad de los años 40 la llamada Segunda Guerra Mundial fue el acontecimiento primordial, en torno al cual giraba la dinámica planetaria. En la segunda mitad de esa década se establecieron las bases para la Guerra Fría que surgió de una división entre A. los países alineados con el sistema Democrático en lo sociopolítico, y el sistema Capitalista en lo económico [siendo su centro el denominado Primer Mundo, con EEUU, Europa occidental, Canadá, Australia, Nueva Zelanda], y B. los países que se fueron agrupando alrededor de la nueva potencia militar, la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) que aprovechó para anexar territorios en la vecindad europea, en virtud del “Derecho de Pernada” que derivaba de su victoriosa participación en la guerra contra el Tercer Reich Nazi. Yugoeslavia, Albania, Bulgaria, Rumania, Hungría, Checoeslovaquia, Polonia, Alemania [llegan al extremo de tomar la mitad del país, también de su capital, Berlín, donde construyen el Muro del oprobio, en 1961]. Decenas de países que responden a las directrices de la URSS, y conforman una confederación enorme, que pasa a ser el Segundo Mundo (sistema sociopolítico Totalitario, Economía Colectivista, sin Propiedad Privada ni Libertades). China, el gigante asiático, aliado inicial de la URSS, se radicaliza con Mao Tse Dong, y se erige en un tercer polo en la competencia por la Hegemonía mundial. El resto de los países del orbe estaba en condiciones de Subdesarrollo, algunos aun en calidad de Colonias, todos en la mira de los dos sistemas (con 3 polos), en permanente competencia por influenciarlos y asimilarlos a sus respectivas órbitas.

En los años 50 en Latinoamérica abundaban los regímenes militares y dictatoriales; los Somoza en Nicaragua, Stroessner en Paraguay, Perón en Argentina, Rojas Pinilla en Colombia, Pérez Jiménez en Venezuela, Batista en Cuba, el PRI en México ejercía una cuasi dictadura. Los militares luego en Brasil, Uruguay, Chile y Argentina, tomarían el poder para ejercerlo brutalmente (no pueden hacerlo de otra manera). Pocos gobiernos han sido genuinamente democráticos, por lo que la Democracia no tiene en nuestro subcontinente la raigambre y prolongada praxis que demuestra en EEUU, Canadá y Europa occidental.

No vamos a describir cada uno de los procesos que condujeron al colapso de esas dictaduras militares, sostenidas por la fuerza de las armas y el falso espejismo de gobiernos rígidos. Cuba es nuestro objetivo esencial, para señalar las similaridades y diferencias con Venezuela, donde la dictadura castrista, de cinco décadas y media, tiene determinante influencia sobre quienes circunstancial y vergonzosamente controlan nuestro país desde 1999. Todas aquellas dictaduras militares fueron desplazadas del poder, tras períodos de terror y saldos sociopolíticos negativos (la de Pinochet dejó la Economía muy recuperada, es menester reconocerlo), excepto la que somete a Cuba, extiende sus tentáculos hasta Venezuela, y en menor medida hacia otros países de la región (apadrinan a las FARC y al Foro de Sao Paulo, y son inspiración de casi todos los grupos de la ultraizquierda en Latinoamérica).-

Cuba era un país eminentemente rural, agrícola, productor de azúcar y tabaco. La Habana su capital, contrastaba con casi todo el resto del país, ofrecía una infraestructura de calles, edificios, hoteles y sobre todo Night Clubs y Casinos, que atraían turistas ávidos de disfrutar de playas, ruleta, póker, licores, drogas y prostitutas. Y por su ubicación, a sólo 90 millas (144 Kmts) del sur de la Florida, era fácil y barato para los gringos trasladarse en avión comercial, avioneta particular o en Yates, pudiendo pasar el fin de semana en La Habana, y cumplir sus labores habituales de lunes a viernes en EEUU. Era la oleada turística más numerosa, frecuente y pudiente. También había negocios turbios, y nexos con la Maffia, que invertía parte de su dinero mal habido en Hoteles, Night Clubs y Burdeles habaneros, ampliando el círculo vicioso, promovido por el régimen de Fulgencio Batista, el dictador de turno. En ese caldo de cultivo va surgiendo la figura de Fidel Castro, en una Cuba de campesinos analfabetas, con breves e interrumpidos lapsos de ejercicio democrático, que no marcaron una tradición. En cambio en Venezuela, hubo tímidos avances en los períodos de López Contreras y Medina Angarita (1936-45), aumentados durante los 27 meses de la Junta cívico militar y el abortado -nuevemesino- gobierno de Gallegos, de febrero a noviembre del 48, interrumpidos por la gradual dictadura militar del 48 a enero del 58, a la que sucedieron los 40 años de inédita Democracia, con sus imperfecciones, las múltiples intentonas para sabotearla, y la degeneración, del 75 al 98, del modelo bipartidista, que debilitó a AD y COPEI (las viejas guardias castraron a las nuevos líderes, cesó la discusión ideológica. La Corrupción, el Clientelismo y las Solidaridades Automáticas hicieron el resto). La Demagogia y ciertas complicidades ocultas permitieron el sobreseimiento del teniente coronel golpista del 92, y su conversión del abstencionismo al electoralismo. La presunta antipolítica llegó al poder.

Fidel Castro era un dirigente estudiantil universitario con innegable carisma y pocos escrúpulos, explotador de sucesos de poca monta pero muy efectistas, supo sacar provecho de todo evento que tuviera vocación para la resonancia, nacional e internacional. Asalta el Cuartel Moncada, sabiendo de antemano que sería derrotado pero obtendría mucha promoción, a costa de los que cayeron sacrificados en ese inútil primer intento por la vía armada. La cárcel le da la primera proyección que requería para empezar a construir el mito a su alrededor. Casado con la hija de un Ministro del dictador Batista, su suegro le consigue la liberación, y el exilio, que suma puntaje al andamiaje del mito. La travesía de México a Cuba en el yate Granma, otro fracaso militar estruendoso, pero un éxito propagandístico. Ya establecido en la Sierra Maestra recibe no sólo a cientos de opositores a la dictadura, que se integran a las guerrillas, sino que aumentan las simpatías en buena parte de América y Europa, por la imagen de intelectual de izquierda, barbudo bonachón, que con un crucifijo bien visible colgando en su cuello, repite los lugares comunes sobre democracia, preocupación por los pobres, justicia social, progreso, que son omnipresentes en todo discurso demagogo y populista.

Las dictaduras militares, que contaban con el visto bueno y apoyo de los EEUU, se hicieron incómodas, por la misma naturaleza de sus ejecutorias, cerco a las libertades, represión brutal, y por su creciente inconveniencia, por la mala imagen que proyectaban sobre la Opción Liberal y Democrática, comenzaron a caer como por efecto dominó: Perón en el 55, Rojas Pinilla en el 57, Pérez Jiménez en el 58, Batista en el 59 [La dictadura dinástica de los Somoza terminó en 1979, la de Stroessner en 1989]. Luego del 23 de enero del 58 la efervescencia contra toda dictadura llevó a los venezolanos a sentir simpatías por la lucha armada contra Batista en Cuba, colecta de dinero en las calles, provisiones y armas fueron enviadas a las guerrillas cubanas, con el entusiasmo de un importante colaborador, el presidente de la Junta de Gobierno provisional, Wolfgang Larrazábal, y mecanismos del Estado se usaron para hacer llegar aquella ayuda a quienes se enfrentaban al despotismo militar que comandaba Batista. Huye el sátrapa cubano la madrugada del 1º de enero del 59, desmoralizado su ejército, los guerrilleros toman el poder en medio de caravanas y discursos que prometían elecciones, democracia y soberanía.

Ocurre entonces en Venezuela un episodio que, junto a otro similar en EEUU, cambiará el rumbo de la Historia, a raíz del encuentro de Fidel Castro, con pocas semanas en la cima del poder en La Habana, y Rómulo Betancourt, quien había sido electo Presidente en diciembre del 58. Aun no asumía el cargo, ello ocurriría en febrero, al recibirlo protocolarmente de Edgar Sanabria, que había quedado encargado de la Junta provisional, cuando Larrazábal se lanzó en campaña. Lo esencial de aquel encuentro fue el pedido de ayuda financiera, por parte de Fidel, y la negativa de Betancourt, alegando que Pérez Jiménez había dejado casi vacío el Erario Nacional, y que en esas condiciones Venezuela necesitaba cada dólar y cada bolívar, para salir adelante, luego de nueve años de una dictadura militar que, además de criminal, había sido muy ladrona. Es muy probable que RB albergara cierta desconfianza hacia quien había recién llegado al poder, luego de la huida de Batista (coincidencialmente, MPJ también huyó cuando la situación se puso color de hormiga). RB era un zorro en política, en sus inicios simpatizó con el Comunismo y conoció las coordenadas en que se movían sus fichas a nivel Internacional. Es posible que su intuición lo llevara a rechazar a ese barbudo que hablaba de conducir a Cuba de retorno a la Democracia, de cuya trayectoria personal solamente se conocían los destellos que lo presentaban como un rebelde simpático y bien intencionado, pero ningún hecho concreto que avalara su compromiso con las libertades, referencias de personas que le conocieran a fondo y certificaran que no se trataba de otro aventurero, de los que practican el “quítate tú pa’ponerme yo”. A mi juicio, aquella cita marcó el inicio de una confrontación, que obligó a RB a proponer su Doctrina en la OEA en favor de la defensa permanente de la praxis democrática en cualquiera de los países miembros (en virtud de la comprobada intromisión de la Cuba castrista en las insurrecciones armadas que se produjeron, inspiradas, organizadas y financiadas por Fidel Castro. Contra la naciente Democracia venezolana, hubo una asonada de ultraizquierda en el 58, muchas durante el quinquenio a cargo de RB, y de menor intensidad contra el gobierno de Raúl Leoni. Las guerrillas habían sido derrotadas, y en sus estertores un remanente llegó al primer período de Caldera -1969-74-, cuando se da el proceso de Pacificación, que les pone punto final, oficialmente). Como para remachar el fracaso, de la visita de Fidel, en términos pecuniarios, uno de sus milicianos murió en Maiquetía destrozado por una hélice del avión en que se regresarían a Cuba. Mal ubicado, como su jefe.

El otro factor que guarda similaridad con lo ocurrido entre Fidel y Betancourt, se infiere de las declaraciones de Harry S Truman, ex presidente de EEUU, recriminándole a Eisenhower, su sucesor en la Casa Blanca, que no hubiera “ayudado” a Castro cuando el barbudo lo solicitó, pues en opinión de Truman, eso lo empujó a buscar la ayuda de la URSS, y ya saben qué pasó.

Hay pocas posibilidades de saber si la presencia de Fidel Castro en Bogotá, el día que mataron a Gaitán, se debió a una inocente coincidencia, o estaba involucrado en ese atentado, útil para justificar la creación inicial de las FARC, con las que siempre ha mantenido lazos muy fuertes de complicidad, grupo armado que degeneró en terrorista, narcotraficante y secuestrador. Pero es válido deducir que de esa única reunión fallida con Betancourt, se originó un acérrimo odio hacia el fundador de Acción Democrática y todo cuanto él representara, a la vez que FC siempre ha estado interesado en los recursos de la Nación venezolana, para financiar su fósil proyecto de expansión estalinista. De allí que, apenas RB frenó las exigencias de los grupos más radicales en AD, obnubilados por el espejismo inmediatista de la revolución cubana, estos se separaron y conformaron mini-partidos, uno de los cuales, el MIR, se sumó a las guerrillas urbanas y rurales que ya había organizado el PCV, siguiendo órdenes de Moscú, con apoyo logístico castrista.

LA PRIMERA ESTRATEGIA. Venezuela pasó a ser parte activa de la Guerra Fría, al ser sede de un movimiento guerrillero identificado como marxista leninista, con obvios vínculos ideológicos y financieros con la URSS y su filial cubana. Lo cierto es que el aparente éxito en relativo poco tiempo (poco más de 2 años) de las guerrillas contra Batista en Cuba, más el romanticismo que impregna cualquier utopía, anunciada con loables propósitos, compromisos genéricos que la mayoría comparte, el hecho de que hubieran combatido la dictadura militar en Cuba, hizo perder los estribos a la impaciente juventud de AD, que exigía medidas drásticas en Venezuela, de insólita y anti-histórica emulación de las arbitrariedades que impusieron los barbudos en la isla mayor del Caribe. No sopesaron las diferencias entre los dos países, ni las consecuencias que tales medidas habrían de traer a mediano plazo, perjudicando la Economía cubana, ya de por sí bastante exigua y poco diversificada. Los primeros coletazos del strip tease impuesto por Fidel al país, en dirección contraria a sus ofertas previas, hipotecando ideológica y económicamente a Cuba en favor de la URSS, produjeron el curioso accidente que sacó del panorama a Camilo Cienfuegos, y el juicio sumario a Húber Matos, por cuyo rechazo al cambio inconsulto de rumbo, pagó 20 años de cárcel. Dos Comandantes con mucha popularidad y ascendencia, que le hacían sombra y oposición a Fidel, igual que el Ché, enviado a una muerte segura en Bolivia, aislado y sin apoyo. Por supuesto que sus respectivos destinos, junto a las purgas a intelectuales de gran valor, opuestos al giro que daba Fidel hacia el Comunismo, sirvieron para poner de bajo perfil a quienes tampoco respaldaban la nueva ruta que les imponía el inescrupuloso y oportunista, que controlaba las riendas.

No sólo se diferenciaban mucho la Cuba rural, pobre, y con poca praxis democrática, de inicios de los 60, a la que Castro impuso sus caprichos y arbitrariedades, de la Venezuela a la que Chávez y Maduro tratan de someter a comienzos del siglo 21; Con tradición de varias décadas de gobiernos imperfectos pero democráticos, urbana, alfabetizada, con recursos en petróleo, hierro, bauxita, oro, gran potencial hidráulico, agropecuario, turístico, elevada escolaridad, creciente número de Escuelas, Liceos y Universidades de Calidad, con una Industria en crecimiento y diversificación, la mejor infraestructura vial de América Latina, buenos servicios, Telefonía y Comunicaciones en general modernas y en constante expansión, TV a color, Celulares e Internet al alcance de la mayoría, y muy en especial, una Movilidad Social que había generado una amplia y poderosa Clase Media, beneficiaria de y comprometida con la Democracia. También el entorno sociocultural es completamente distinto, en la Cuba que fue sometida por el ejército rebelde, el campesinado era mayoritario, con su mentalidad rural estancada, presa fácil para el discurso falsamente redentor de quien monopoliza los medios. Y la escasa clase media se fue al exilio, dejando libre de disidencia todo el espacio insular.

La insurgencia guerrillera, urbana y rural, fue pues la primera Estrategia de Fidel, para vengar la negativa de Betancourt a financiar su revolución (que jamás ha dejado de depender de un financista externo, el carácter incapaz y parasitario ha sido su sello desde 1959), que llegó al extremo de enviar armas y tropas cubanas, desembarcaron por Machurucuto, Miranda, con la complicidad de extremistas venezolanos, que recibieron armas y entrenamiento de Arnaldo Ochoa (quien -en 1989- fuese el chivo expiatorio, para que el Narcotráfico en que andaba involucrada la Nomenklatura cubana, no salpicara a Fidel, y siguiera incólume el mito). Esa primera Estrategia, fracasó rotundamente. Las guerrillas fueron derrotadas, no sólo en el campo bélico, sino que no lograron convocar respaldo popular, nunca dejaron de practicar el Foquismo, esa condición enfermiza de quien siembra violencia para imponerle a los demás su elitesco enfoque, sin convencer, sin demostrar que además de pólvora se tienen razones.

LA SEGUNDA ESTRATEGIA. En los años 60 sucedió el proceso de Independencia del yugo colonial de países africanos, Kenya y Argelia por ejemplo, simbolizan las derrotas de Inglaterra y Francia en el continente negro (ya habían sufrido derrotas en la India y Vietnám respectivamente). La Guerra fría sigue, ahora sin las rémoras del colonialismo, que imperó con intensidad en el siglo 19. En paralelo, es derrotado en Venezuela el Plan A castrista, de convertir a nuestra Nación en Colonia del espacio geopolíticamente dominado por la URSS, la neocolonización dirigida desde Moscú. Y en octubre de 1962, un avión espía de EEUU descubre la construcción de una Base Misilística soviética en territorio cubano. Fidel Castro convirtió en carne de cañón a los famélicos cubanos, que iban a ser las primeras víctimas en un combate nuclear, si esos misiles rusos hubiesen despegado en dirección a su poderoso vecino del norte. Ocurre la Crisis de los Misiles, John Fitzgerald Kennedy acordona con una flota a Cuba, impide que barcos rusos trasladen los equipos que faltan para culminar la Base descubierta. El Mundo entero en tensión, pues la megalomanía de Fidel, y su odio visceral a los EEUU, autorizó esa instalación, que era parte del plan expansionista militar de la URSS. La cordura se impone, pero también unas condiciones de Nikita Jrushev para retirar el peligroso armamento: Que EEUU se comprometa a no atacar ni invadir jamás a Cuba, lo cual se ha cumplido estrictamente durante 51 años, pero con la contraparte de imponerle un EMBARGO a Cuba, que prohíbe a empresas estadounidenses o con nexos importantes con esas empresas, comerciar con Cuba, importar o exportar. Mas ese Acuerdo no impide que Cuba comercie con el resto de las empresas que hay en el planeta, lo que ha ocurrido (incluso empresas de EEUU han violado esa prohibición, por razones humanitarias). Pero a los efectos de la permanente propaganda castrista, hasta hoy la terca y obtusa ultraizquierda mundial insiste en que hay un Bloqueo, jamás usan el término correcto de Embargo, pues los privaría de uno de sus más potentes argumentos para explicar la Miseria, el Desabastecimiento, el Estancamiento, que han caracterizado a la Cuba castrista durante 55 años. Mejor inventar que los tienen aislados, que reconocer que son tan incapaces de producir, que hasta la Zafra de azúcar hoy rinde menos que antes de la “revolución” -jamás alcanzaron los diez millones de toneladas que se propusieron- (y el único aislamiento deriva de los obstáculos que el propio régimen castrista impone a los cubanos, para viajar, para comunicarse, para expresarse, para trabajar. Las remesas de dólares enviados por familiares en el exilio, sostienen un tercio de la patética economía cubana, donde el salario promedio es de 18 dólares). Activado el Plan B, infiltrar ñángaras en las FFAA, ya desde los años 60, en paralelo con las guerrillas, intensificado ese contrabando en los 70 y 80. Esos infiltrados y otros oportunistas son el tumor actual de las FFAA venezolanas.

Hugo Rafael Chávez Frías era un adolescente tarambana, pinta paredes, beisbolista aficionado, mala conducta distanciado por su madre, criado por su abuela, y pésimo estudiante, a quien sin embargo infiltran en la Escuela Militar, como parte del Plan B del proyecto fidelista. Su bajo rendimiento académico habría justificado que lo rechazaran por no llenar ese requisito indispensable, pero con la excusa de que el equipo de la EMV necesitaba un pitcher, y la apropiada palanca de “padrinos” confabulados con el Plan B, logró ingresar y conspirar hasta dar el golpe del 4F92, llevando engañados a los soldados a su cargo desde El Pao a Caracas, para refugiarse frente a Miraflores, mientras docenas de venezolanos eran masacrados y la intentona fracasaba, como todas las anteriores chapuzas de Fidel.

Lamentablemente la política se había venido gradualmente pervirtiendo, Acción Democrática, que logró cambios trascendentales durante el ensayo con la oficialidad joven, del 45 al 48, y se había crecido en la Resistencia contra la dictadura militar del 48 al 58, la que con Betancourt y Leoni había sobrevivido al lastre del perezjimenismo, y a la guerrilla patrocinada por Cuba y la URSS, no superó sus divisiones internas y por ello perdió las elecciones del 68 (Gonzalo Barrios por la vieja guardia, Prieto Figueroa por la disidencia, escisión que permite a Caldera ganar la presidencia luego de muchos intentos fallidos). Durante la gestión de COPEI sólo cambian las Nóminas de la burocracia gubernamental, continúa la pausada decadencia de ambos partidos, aunque AD recibe a muchos de los hijos pródigos que se habían separado, y los partidos de la disidencia blanca, MIR, ARS, MEP, se fueron reduciendo en cantidad de militantes, mientras que en lo cualitativo todos -incluso AD y COPEI-dejaron de actualizarse, no se estimulaba el Debate de ideas, y los partidos se convirtieron en sectas para negociar puestos y contratos, en trituradoras de las nuevas ideas y los jóvenes líderes, que pudieran darle un rumbo más productivo y eficiente a los retos políticos, sociales y económicos sin resolverse. A mi juicio, las mayores fallas no estaban en lo que se realizó, que fue bastante, sino en lo que dejó de hacerse, las omisiones en materia de frenar el crecimiento demográfico de la marginalidad, factor que a su vez causaba caos urbano, multiplicación de los barrios y los ranchos, promiscuidad, paternidad y maternidad irresponsables, delincuencia, alcoholismo, drogadicción y narcotráfico, deserción escolar, una masa a niveles de supervivencia y carente de Ciudadanía, cultivo propicio para la Demagogia y el Populismo que con mínima inversión mantiene ese Target cautivo, obteniendo respaldo electoral con cambios en la estructura de pobreza o miseria, menores en proporción al ritmo de crecimiento poblacional de quienes integran ese círculo vicioso, presas fáciles para los que proponen Chiriperos o Revoluciones, dos expresiones que sólo se diferencian por los montos de las dádivas y promesas que reparten. Si los 40 años del puntofijismo se hubieran propuesto erradicar la Marginalidad, en lugar de aprovecharla como cultivo de votantes, capacitando para el Trabajo y para el Ejercicio de los Derechos y los Deberes, con plena Ciudadanía, en Venezuela habría funcionado mejor la Movilidad Social que sacó de la Pobreza a cientos de miles, para generar la Clase Media que es el segmento social que más avances produce, que más razones esgrime frente a cada gobierno, para exigir mejores resultados. Esa es una de las mayores diferencias entre la Venezuela de 1998 y la Cuba de 1959; La clase media cubana era muy reducida y optó por irse del archipiélago a medida que el engañoso castrismo ocupaba los nichos del Poder y la Institucionalidad, dejando a los pobres a merced de la estratagema marxistoide. Habitantes del campo y la ciudad, repletos de necesidades y sin las herramientas educacionales que les capacitaran para frenar los abusos de los milicianos, al incumplir las promesas de Democracia y Justicia Social, para ir gradualmente implementando el cerco del Colectivismo estéril, que mutila las iniciativas particulares e impone el Pensamiento Único y la militancia obligada en el Partido y el esquema donde el dogmatismo ahoga las libertades, frena las potencialidades, e instaura el estancamiento y el despotismo.

Hasta el 2006 la vigencia del mito fidelista impedía cualquier cambio en la cuba castrista, pero la senilidad de Fidel permitió a su hermano Raúl, ya sucesor designado por la previsión monárquica cubana, tomar las riendas, desplazar a los miembros de la Nomenklatura en el poder, leales a Fidel y su anquilosado esquema, con una nueva Nomenklatura, escogida por Raúl y con el objetivo de producir las modificaciones -más de forma que de fondo- que el obvio fracaso del modelo estalinista mantenido por su hermano exigía, con creciente descontento en la sometida masa de cubanos, que en su mayoría son hoy los nietos de la generación del 59, la que aceptó sin condiciones las arbitrariedades del régimen fidelista, disfrazadas de democracia y socialismo. Raúl Castro y su equipo, a diferencia de la ultra izquierda fosilizada de América Latina, sabían del fracaso del estalinismo imperante en Cuba, pero no tenían el viento a favor para implementar las imprescindibles reformas. Con Fidel vivo y activo, era imposible proponer un cambio de rumbo, la terquedad es característica sine qua non de muchos líderes, prefieren que la nave naufrague antes de aceptar que erraron. El colapso de la URSS corta de tajo el financiamiento del parásito insular lejano, en 1991 inicia el “período especial”, sin la enorme ayuda del gigante soviético, los cubanos deben apretarse los cinturones, no está entre las opciones del mito reconocer que sin la iniciativa privada y una economía que contemple la oferta, la demanda, las inversiones y el lucro, la grave situación por la que atravesaba Cuba no podía resolverse. La Nomenklatura fidelista se negaba a ver lo evidente en el derrumbe de la Unión Soviética y su esquema totalitario en los países satélites, tampoco absorvió la demoledora enseñanza que brotaba de la China maoísta volcada al Capitalismo, gracias al inteligente golpe de timón de Deng Siao Ping “No importa el color del gato, con tal que cace ratones”, pragmatismo contra dogmatismo y necedad narcisista. Pero el régimen raulista, aunque ganado a las reformas, no tiene la tradición de disciplina laboral de China, anda dando tumbos tratando de reducir la Nómina de empleados del Estado (ya puso en la calle a medio millón), pero sin aflojar las riendas individuales, lo que anula la posibilidad de que los “cuentapropistas” puedan alzar vuelo, porque el régimen les recorta las alas con normas que impiden que tengan éxito económico (lo cual demostraría definitivamente que se perdieron irremisiblemente 55 años, y que la Utopía no se encuentra en la senda militar, y colectivista, menos aún desde una posición parasitaria).

Venezuela, ya desde el siglo 19, fue tierra promisoria a la cual venían inmigrantes a disfrutar de las múltiples posibilidades que ofrecía esta Nación, grande en territorio, abundante en recursos, de clima bondadoso, hospitalaria y desprejuiciada. La Colonia Tovar fue hogar para cientos de alemanes que en ese espacio reconstruyeron su Selva Negra, su arquitectura, sus oficios. Turén fue la sede inicial del portento agrícola de italianos que imprimieron un impulso extraordinario a la agricultura. Varias oleadas de italianos, portugueses y españoles vinieron a Venezuela, a sembrarse acá, a mezclarse con los criollos y producir esta maravillosa venezolanidad que intercala colores, culturas, idiomas, nombres, apellidos, y quereres, que orgullosamente somos (la mayoría no resentida). Algunos vinieron empujados por la falta de espacio en sus lares natales, a consecuencia de las limitaciones territoriales que la insularidad impone (por ello, la mayoría proviene de islas, cuyos nombres nos son tan familiares: Madeira, Sicilia, y el archipiélago de Canarias), otros huyendo de criminales persecuciones por razones políticas, el franquismo, el fascismo, el nazismo, el salazarismo, y más adelante, las dictaduras militares en el cono sur forzaron al exilio a chilenos, uruguayos, argentinos, que acá fueron también recibidos con los brazos abiertos, encontraron trabajo, hogar, amistades y libertad, como los europeos que llegaron antes que ellos. Ha sido un Sincretismo en que ambas partes ganaron, y la mayoría de esos “musiues” (como llamamos a todo extranjero, desde la época del afrancesamiento, es la manera criolla de pronunciar el Monsieur), optó por quedarse, aun cuando las razones económicas o políticas, por las que dejaron sus respectivos países, ya no los amenazaban. Albañiles, panaderos, zapateros, bodegueros, agricultores, carpinteros, mecánicos, cocineros, artesanos, -judíos, musulmanes, católicos-, compartieron sus saberes, adoptaron nuestras costumbres, se fundieron tras una o varias generaciones, con el maíz, la mamadera de gallo, y la amistad sin muchos trámites. Siguen con nosotros, son tan venezolanos como nosotros, sufren y luchan con nosotros. Comparten nuestros problemas, nuestras lágrimas, nuestra indignación, y nuestros propósitos por una Patria liberada, una Democracia recuperada, un Destino de prosperidad y convivencia que juntos construiremos. Y una porción muy importante de la tarea pendiente, es que regresen los hermanos, los hijos, los nietos. Esa oleada humana, de vivencias y sueños, que ocurre por primera vez en Venezuela, se aleja y nos deja el corazón arrugado. La única vez que hemos producido emigrantes, parientes y amigos obligados a irse por la Inseguridad, la Intolerancia, el Resentimiento, y este anacronismo de odio revanchista, dirigido desde La Habana, empeñado en revivir en la Patria de los próceres que nos liberaron del yugo colonial, otro yugo, vergonzoso y servil, estalinista y fracasado, que en su agonía persiste en reprimir, torturar, asesinar, encarcelar, criminalizar la rebeldía, posponer la inevitable derrota del régimen militar, corrupto, cobarde, fascistoide, de pésimas compañías, electoralmente tramposo, ideológicamente incoherente, cuya gestión nos tiene a niveles de Zimbawe y Haití. No nos vamos, nos quedamos y derrotaremos a los neo-depredadores rojos rojitos. No somos Cuba. Somos Venezuela, y acá también colapsará el absurdo colectivista, oclocrático, antihistórico y criminal.

Publicado por Edgard J. González

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